carta astral
Aprender Tarot - Tarot 806 - Curso de Tarot
Búsqueda personalizada

¡CSS Válido!

 


Para construir la catedral gótica o, mejor, para seguir la ciencia de la luz es realmente necesario haber estudiado mucho. La catedral, como los templos griegos y romanos, responde a reglas que no se pueden modificar, es decir, a la magia de los números. Por tanto, hay que conocer la jerga, el argot, o el lenguaje secreto, para ser constructor y reproducir sus efectos. No es de escasa consideración el hecho de que, gracias al lenguaje secreto de los constructores, haya nacido un monumento tan al alcance del pueblo. Este sistema de formas, proporciones y números era tan visible en los planos como en la elevación de los edificios. Existían técnicas geométricas precisas para pasar de los planos a la elevación, es decir, de las dos dimensiones lineales a la tercera dimensión.
El arte gótico, que, en sustancia, revoluciona la inmovilidad del arte románico al imponer a las formas una dinámica extraordinaria, ¿sería, por tanto, la expresión de un lenguaje secreto, un dialecto para algunos iniciados? Es la hipótesis con mayor crédito entre los esoteristas, y se opone, naturalmente, a la visión más racional de los historiadores.
Si seguimos tirando del hilo del simbolismo esotérico, estaremos frente a otra tesis que explica el origen del término gótico.
Gótico procedería degoetia («magia»), del griego goés («brujo»), goétis («hechizo»), goéteuó («fascinar»). Es un arte de maleficio, de engatusamiento; el término es directo. Sin duda habría mucho más que decir sobre este maleficio, sobre esta maquinación, sobre esta implicación, y al mismo tiempo sobre esta sumisión: este paso de lo lineal a la curva; de una geometría lineal, terrestre, a una geometría curva y cósmica... Recordemos simplemente la idea de acción mágica. Es un arte goético.
Tal vez Victor Hugo tenía razón cuando escribía: «La catedral es como un libro de piedra y de vidrio historiado». Frente a obras maestras como las de Amiens, Chartres o Notre-Dame de París es difícil no dejarse transportar por la fantasía y no ceder a la tentación de buscar, en medio de los rosetones, de los capiteles y de las esculturas fantásticas, «otro mensaje», incomprensible si no se acepta la idea de que los constructores han tenido, en un principio, el deseo de comunicar algo más profundo. Quizá sean precisamente estos valores vinculados a lo sagrado los que llevan desde siempre a los esoteristas a buscar indicios místicos en las catedrales, que pueden percibirse a través de los símbolos y que sólo son accesibles para quienes están dispuestos a ver más allá de las apariencias; a superar las bases de las convenciones culturales a las que el esoterismo se opone con sus propias verdades revestidas de misterio y antiguos conocimientos ignorados por la mayoría de las personas.

Laberinto en el piso de la Catedral de Chartres

Laberinto en el piso de la Catedral de Chartres

<<< Volver al índice de Esoterismo