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Los Chakras y sus Cristales: Tercer chakra Manipura

El don de la razón

Nombre: MANIPURA (Ciudad de las Gemas) Situación: plexo solar, ombligo.

Color: amarillo.

Glándula asociada: páncreas.

Estamos ahora ante nuestro tercer don. El arco iris le dio el color amarillo y está situado en la columna vertebral, a la altura del plexo solar. Es conocido como el chakra mental o umbilical, ya que hace que el individuo se vuelva hacia su propio ombligo.

Su don es el poder de la mente, del intelecto, de la razón y de la lógica; deduciendo, organizando y realizando nuestros objetivos personales y sociales en la vida a través de la fuerza de voluntad. Es el centro del ego, de la consciencia de la individualidad, de la personalidad, del personaje que todos nosotros somos. La personalidad define como somos, lo que queremos y lo que estamos haciendo aquí (define todo menos lo que somos). Es como un personaje que necesita un nombre, una historia y un sentido para poder existir. .

Es el reino de los pensamientos, de las palabras que, como joyas, extraen de un código, el conocimiento de la realidad. Ellas definen la realidad y a nosotros mismos. Es nuestro diálogo interior que está siempre conversando con nosotros, intentando organizar y entender la propia vida. Las palabras crean y preservan las leyes que rigen nuestro comportamiento personal y social. Desarrollan la crítica y la autocrítica, seleccionando valores que sirven, o no, en nuestras vidas. Es el libre arbitrio que determina nuestro modo particular de actuar en la vida, el derecho que tenemos de compartir, del modo que queramos, las experiencias de nuestra vida.

Si, por un lado, el pensamiento nos auxilia, identificando, aclarando y viabilizando nuestro papel en la vida, por otro, nos introduce dentro de ese papel, de ese personaje como si fuese una jaula de conceptos prefabricados acerca de uno mismo, de los otros y de la propia vida. «Yo soy así ... tú eres asao», o «¡Yo sé lo que es cierto o equivocado, para mí... y para ti!». De este modo perdemos la espontaneidad de experimentar las sorpresas que la vida nos reserva ... y la posibilidad de cambiar a través de ellas.

«No juzguéis y no seréis juzgados». No somos jueces de la mente, para juzgar, valorar y condenar a alguien, sobre todo, a nosotros mismos. El espíritu creó la mente para constatar y apreciar su obra, la vida, y no para querer definirla y controlarla de acuerdo con los intereses personales del personaje.

Imagine que podríamos ser un actor, o una actriz, interpretando varios personajes en la vida, en vez de engancharnos a nosotros mismos, a nuestra propia, personalidad, a lo que decimos que somos a los demás y a nosotros mismos. Ahí va un consejo: quítese esa máscara del rostro, no lleve las cosas tan en serio, no se tome tan en serio, ríase de usted mismo, como en una pieza de teatro. Somos apenas actores representando esta gran pieza de teatro que es la vida.

Cuando el chakra está bloqueado, la persona muestra poca fuerza de voluntad, determinación y confianza en sí misma. No se ve como un individuo, sino corno parte de un rebaño pensante. Es un juguete de la voluntad de los demás, sin la menor autonomía individual ante la vida. Le faltan objetivos, metas, aspiraciones y, sobre todo, fuerza de voluntad para concretarlas. Es lo que se llama una persona sin personalidad, sin carácter, sin palabra. Es un dependiente de la vida que no busca la prosperidad, contentándose con algunas migajas al final de la fila.

Cuando el chakra está hiperactivado, la persona será egocéntrica, siempre queriendo ser el centro de la atención. Hablar de sí mismo, de sus cualidades y capacidades, es fundamental para su propia auto afirmación. Necesita demostrar que es diferente y mejor que todos los demás. Es un intelectual compulsivo que vive teorizando sobre la vida, ya sea a través de los libros o incluso en la mesa de un bar. Para él, lo importante es polemizar, contradecir, demostrar a los demás todo lo inteligente que es y cómo puede aconsejar, ayudar, completar y perfeccionar la «existencilla» de sus pobres semejantes.

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